Nocturno y en la distancia
el tren será una luz fugaz para tus ojos.
Tocaré tu piel para besar tu alma.
En tu silencio siempre germina la voz del bosque.
Alrededor de la sombra desfallecen mis deseos.
En el aire hay una promesa,
es la sierpe que alumbra mi humedad.
Ser ahora de nuevo el faro que acorta el horizonte,
el fanal que deslumbra el miedo,
esos pasos que te acercan sin saberlo.
Soy la estrella del poniente para tu boca.
En los matices de tu cuerpo he de demorarme.
Querrás ser un río y el frente gozoso de un huracán
pero soy un puente convencido para correr por ti,
no habrá tiempo, sólo un enigma abierto entre los dos.
Estaciones de perdón.
Lugares donde el viento se hace amigable brisa.
Ese viejo violín que sabe descender a las avenidas
y perecer una y otra vez al ritmo de una caricia.
En el banco donde el mar se extiende ante tus ojos,
recogeremos las palabras, los versos,
el vuelo blanco de las gaviotas,
un crepúsculo de encendida púrpura.
F
6 comentarios:
Cada día mejor, cada día más grande hasta abrazar el mar con un verso. Un abrazo...
Tocaré tu piel para besar tu alma..., preciosa frase, bello todo él.
Un abrazo, Fernando.
Nocturno y en la distancia
el tren será una luz fugaz para tus ojos....
Versos de inicio que anuncian un poema intachable, Fernando.
Bellísimo.
Redimido estás, ya te lo he dicho.
Un abrazo
crepusculario de emociones ingrávidas
así tu pluma me deja un verso
y un volveré....
muakismuakis
El tren que va recorriendo todas las estaciones en busca de ese crepùsculo encendido. Abrazos.
Besar el alma...que pocas veces sucede eso en la vida..
Besos poeta
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