
Detrás del verano la nube era roja,
un secuestro de olas,
un murmullo guardando las sábanas.
La miel era de un cuenco
donde siempre estaban las manos.
La magia de la tarde
nos tendía su trampa,
y dormiamos el tiempo
como adolescentes,
cuando la vida
estaba rezumando su humedad
entre las sombras de las calles.
F
4 comentarios:
Un murmullo de sabanas...que bien suena eso Fernando...
Quién no eche de menos algún verano del ayer es que no ha vivido lo suficiente "entre las sombras de las calles". un poema evocador y muy entrañable, Fernando.
Besos
Habrà sido un verano inolvidable? Pienso que sì. Abrazos.
Ahh, hermosos recuerdos.
He andado algo ocupada pero hoy me tomo el tiempo para leer y disfrutar. Me hacía falta.
Besos
Alba
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