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viernes, 4 de julio de 2008

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Tengo el dolor de las ausencias,
el hambre desmedida del felino
en la noche oscura y desolada.
Puedo ser un cerco de fuego
altivo en la humedad de tu cama,
y contigo salir ardiendo
en el fragor de nuestro encuentro
o sólo ser silencio en tus palabras,
al ahogarme como hiedra asesina
que nunca está conforme.

Llueve en el límite,
el mar dejó su costra de huidas.
Hoy los desiertos remontan,
crecen las dunas.
Sopla un viento negro.
La noche se dispara como un fusil sin tiempo,
una parada de metro vacía
o un pub con sus puertas cerradas y sucias
donde dormitan los abandonados,
son tristes lugares donde reposa mi mirada,
y mientras sigo los pasos del tigre:
te busco como si en ello me fuera la vida......




F

6 comentarios:

Selma dijo...

Preciosos estos puntos suspensivos rojos resaltando esa mirada felina, es un gato, o gata precios@, tenía una igual... :-(

¡Pero este poema Fernando, te superas cada día !

Besos.

Gitana dijo...

Hermoso poema... hermosos sentimientos, tan intenso como la mirada felina de tu alma...

Bel dijo...

Fernando,
Me ha gustado mucho tanto la foto con que lo ilustras, como las imágenes con que dibujas este poema de la violenta desesperación amorosa. Si era eso lo que pretendías, lo has conseguido.
Un beso.

Camille Stein dijo...

voracidad insaciable, viento negro e incesante

... la ausencia es la jaula del felino

y nunca habrá descanso



estremecedor poema

un abrazo

doberka dijo...

Los ecos de este poema son los de un auténtico depredador, Fernando.

Espléndido.

Besos

MARIA dijo...

Esa necesidad que uno siente dentro, necesidad de buscar, de hallar, de cambiar... primero se reconoce y luego se buscan las fuerzas y medios necesarios para que salga a la realidad, a la exterioridad y con ella saciemos esa ansia, ese hambre que nos devora, nos corroe pidiéndonos salir.

Como el Ave Fénix, de nuestras propias cenizas de este instante, renacemos de nuevo para vivir el instante siguiente, porque la vida, nuestra vida, mi vida... depende de este instante, de este ahora para seguir.

Como siempre Fernando el sentir que nos anida es el que nos da la fuerza y el matiz para seguir caminando por la vida con cierto sentido.

Besos.

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