De repente se fue el último verano,
el lado de la noche cobró en sombra cada día perdido.
No fue nada, tan sólo una daga abriendo despacio su paso,
alargando ebria su senda en mi costado
mientras veía venir, entre la áurea luz del acero,
tu mano desprendiendo marchitas rosas,
silenciando la lluvia, despidiéndome de la vida con un beso.
2 comentarios:
Sin duda, la mejor forma de despedirse es besando. Si vas a volver para que no te olvide y si no piensas volver para que te recuerde.
Besos
Un adios casi perfecto. Abrazos.
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