Junto al Museo d'Orsay, en el Hotel Le Bellechasse,
un viaje en la noche de tu boca.
Adoro tu saliva, tu boca,
tu lengua experta deshaciéndome.
La noche es espesa,
sin astros donde reposar el universo,
y en la terraza, casi desnudos,
las luces de París alargan las calles
enmarcando un paisaje inolvidable
con la dulce sensación del deseo
y esa trama de caminos imposibles
que han dejado en mi piel tus labios.
F
1 comentario:
Unas letras llenas de sensualidad. Un placer el haberte leído.
Saludos.
P.d: Siempre nos quedará París...
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