Vinieron a callarse los pájaros.
En el silencio desbordado de la lluvia
eras la honda abierta al combate,
la huella caliza entregada a mi.
Lacustre humedad la de tu boca,
rincón del cielo desbordado por mi lengua,
te hiciste suave enredadera
cuando no hubo más luz que la de tus ojos
y las palabras supieron del fuego
el lado más duro de la noche.
3 comentarios:
Ningún pájaro callará jamás mientras deje lugar a un silencio así.
Tan pleno.
Abrazos.
Precioso canto de ruiseñor.
Ya ves que no te olvido.
Un beso
Nunca puedo comentar tus poemas...
Me dejas muda!
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