En las huellas la nieve avanza,
cúbreme de nuevo con tus manos,
sáciame de tus pezones azules
y de tus labios rojos.
Ahora la noche es un demorado canto,
la brisa duerme
y los ojos de la luna
siguen abrazando nuestros cuerpos.
F
En las huellas la nieve avanza,
cúbreme de nuevo con tus manos,
sáciame de tus pezones azules
y de tus labios rojos.
Ahora la noche es un demorado canto,
la brisa duerme
y los ojos de la luna
siguen abrazando nuestros cuerpos.
F
5 comentarios:
La noche, la brisa y la luna son buenas guardianas de rojos encuentros.
(La luna, sobre todo...)
Insólito poema. Parece difícil que puedan saciar unos pezones azules. Tanto frío que ni el deseo más rojo puede neutralizar esa luna gélida.
Un abrazo, Fernando.
A mí me parece de una placidez extrema, así hasta la eternidad.
Un beso.
El rastro que lleva, con seguridad, a la calle de los amores sin pausas.
¿Va borrándose lo vivido...? ¿Se termina?
Cuántas cosas quisiéramos mantener y desaparecen con las huellas que quedan atrás.
Es grande, que aún sabiéndolo, bebamos hasta la última gota de la copa que aún está en nuestra mano.
¡La vida hasta el último suspiro!
Besos mi amigo.
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