Treinta y cuatro grados centígrados.
En mitad de la plaza cantan los pájaros y juegan los niños.
Es abril, se derrama la luz por la fronda de los árboles.
En las terrazas se habla con la voz reposada que da beber cerveza bien fría y comer frutos secos.
Miro tu vestido, tus formas siguiendo las líneas blancas y negras que se pierden poco a poco al alejarte...todo se consuma en una tarde.
F
3 comentarios:
Reposada y sugerente visión de una foto en una tarde real de la ciudad inesperadamente veraniega.
Es el detalle evanescente de la forma el que marca la belleza del momento.
Abrazos
Un día especial para mirar intensamente. Abrazos.
Elevada temperatura, genial!!!
besos, Monique.
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