Algo de lo que fue
tiene el color anaranjado
de los crepúsculos de verano.
Lo tenue, fugaz, quebradizo,
lo etéreo e impreciso,
lo suave, cálido, remoto,
la lejanía como concepto,
el viaje como llamada,
el silencio conservando la espesura,
el sutil regreso de la llama
en el borde húmedo de tus labios.