lunes, 20 de junio de 2016

Faro XX








Recuérdame en el verano imposible

de noches donde el mar

apenas nos hablaba,

quieto, ensimismado,

dormitando las voces de los viejos marinos.

Entre los dos quedaban sólo caricias,

un abismo donde perdernos el uno en el otro,

y esa tenue mirada blanca que repasaba constante su lección

inundando de estelas la línea oscura del horizonte.


f.









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