miércoles, 12 de agosto de 2009

Fue entonces






Fue entonces
cuando mis dedos
se mojaron en tu boca.
Dejaste de hablar
del lado oscuro de los adjetivos
y del universo
del que se desprenden todos los acentos,
en silencio crecieron los verbos,
nuestros nombres y el deseo.




F


2 comentarios:

  1. Los verbos que encienden la llama. Abrazos.

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  2. El silencio se convirtio en complice y el deseo esculpiò el talle de nuestros cuerpos

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