Tenemos distinto punto de vista, el deseo para mí, derriba muros, todo es relativo, igual no he captado bien el sentido. No me gustan los muros, los asocio a incomunicación, quizá tenga ciertos prejuicios contra ellos, tal vez dejé levantar alguno. Pero elevar casas, habitaciones celestes y edificar paisajes para que el amor repose, eso sí, eso me gusta mucho. Besos.
Si es así, entonces deberemos dejarnos llevar por el deseo.
ResponderEliminarEl deseo nos da el verdadero sentido de la vida. Abrazos.
ResponderEliminarPues será necesario montañas de edificios para desparramar tanto deseo.
ResponderEliminarBuen fi se semana Fernando, disfuta!
Un beso
Yedra
Tenemos distinto punto de vista, el deseo para mí, derriba muros, todo es relativo, igual no he captado bien el sentido. No me gustan los muros, los asocio a incomunicación, quizá tenga ciertos prejuicios contra ellos, tal vez dejé levantar alguno.
ResponderEliminarPero elevar casas, habitaciones celestes y edificar paisajes para que el amor repose, eso sí, eso me gusta mucho.
Besos.
El deseo es capaz de eso y más...
ResponderEliminarFeliz finde...poeta
Cuantas veces pasé por este poema desde tu libro pensé en la fragilidad del deseo que tan presto se agota.
ResponderEliminarY, claro, en las ruinas que deja.
Un abrazo.